Promesas de ganancias rápidas, poca información verificable y supuestos negocios “garantizados” son algunas de las alertas que deberían encender las alarmas antes de invertir o firmar un acuerdo.
El llamado cobra relevancia a partir del caso de Dirk Wendel, uno de los principales afectados por una presunta estafa vinculada a un negocio de inversión, donde distintas personas acusan pérdidas millonarias tras confiar en una oferta que se presentaba como formal y rentable.
Las estafas ya no ocurren solo a través de llamados telefónicos o correos sospechosos. Hoy pueden presentarse como oportunidades de inversión, franquicias, asesorías financieras o negocios con apariencia profesional, muchas veces con sitios web, contratos, reuniones virtuales y testimonios que buscan generar confianza.
“Uno nunca piensa que le va a pasar, sobre todo cuando todo parece formal. Había conversaciones, documentos, promesas concretas y una estructura que daba confianza. El problema es que cuando empiezan las excusas, los retrasos y las respuestas evasivas, muchas veces ya entregaste el dinero”, señala Dirk Wendel, afectado por una presunta estafa de 177 millones de pesos.
¿Cuáles son las principales señales de alerta?
Una primera señal es la promesa de rentabilidad asegurada. Ningún negocio serio puede garantizar ganancias sin explicar con claridad los riesgos, costos, plazos y condiciones reales.
Muchas veces, las personas confían cuando hay firmas con notario de por medio, Sin embargo, es común que estos papeles no tengan ningún valor real que permita recuperar la inversión.
¿Qué revisar antes de entregar dinero?
Antes de transferir, los especialistas recomiendan hacer una verificación mínima:
- Buscar el nombre de la empresa, sus representantes y el RUT en registros públicos.
- Revisar si el sitio web tiene datos reales de contacto, dirección y razón social.
- Comparar la oferta con precios o rentabilidades de mercado.
- Consultar si existen reclamos, denuncias o alertas previas.
En el caso de inversiones, créditos o servicios financieros, también se recomienda revisar si la entidad está registrada o fiscalizada por la Comisión para el Mercado Financiero, especialmente cuando la oferta involucra captación de dinero, supuestos instrumentos de inversión o promesas de rentabilidad.
“Mi llamado es a no quedarse solo con lo que te muestran. Hay que preguntar, buscar antecedentes, pedir respaldos y hablar con otras personas antes de transferir. Si alguien presiona para que pagues rápido o evita entregar información clara, eso ya es una señal de alerta”, agrega Wendel.
El abogado querellante Jorge Andrés García Sepúlveda advierte que un error frecuente es esperar demasiado tiempo por vergüenza, miedo o porque la persona denunciada sigue prometiendo una solución.
“En estos casos es fundamental actuar rápido. Mientras antes se denuncie y se resguarden los antecedentes, más posibilidades existen de seguir el rastro del dinero, identificar cuentas receptoras y acreditar cómo operaba el mecanismo. La demora solo favorece a quienes buscan ganar tiempo y evitar responsabilidades”, sostiene García.
La regla básica: Tomarse 24 horas para revisar antecedentes, pedir una segunda opinión o consultar registros oficiales puede marcar la diferencia entre concretar un negocio legítimo y perder los ahorros.

